"Sé acerca de esas noches, en las qué, sin ninguna razón, no puedes dormir... cuando estás completamente solo, con nada más que tu cigarrillo encendido"

Ewon Jung - Totally Captivated

BLOOD + After Story - Capítulo 12



Capítulo 12
EL GRANERO
 
 
-          Dime Saya, ¿él es tu novio?
-          Eh, eh… - me ruboricé – s...sí.
-          Vaya, que suerte tienes Saya… se nota que él es todo un caballero, además es alto y guapísimo… kya!!!
-          Oye, Oye Saya… cuéntanos – se dirigió hacia mí otra de las meseras – ¿ya lo has hecho con él?
-          ¡¡Qué!! – me ruboricé aún más, mi cara estaba encendida totalmente, nunca me habían preguntado algo así, antes de contestar aquella vergonzosa interrogante, miré a la mesa donde estaba Hagi, y lo vi, como nunca antes, sonriendo con desconocidos y bebiendo grandes vasos de cerveza; me encantaba el Hagi serio y frío, pero ahora también me gustaba aquel despreocupado hombre que contemplaba.
-          Saya… ¡¡Saya!!... respóndenos.
-          ¿Ah?, perdón no las estaba escuchando.
-          Sí como no, lo único que hacías era ver a tu hombre jaja.
-          Ya Saya contéstame… ¿ya te ha montado?
-          ¡¡Lilly!! Qué vulgar, así no conseguirás que Saya nos responda.
-          Bueno, bueno, entonces diré ¿Ya han hecho el amor?
-          Sí.
-          Vaya, pues que bueno, sino sería un desperdicio de hombre.
-          Jajaja,  y qué tanto han hecho Saya, ¿te ha hecho muchas cositas pervertidas o quizá tu a él?
-          Sólo hemos hecho lo normal.
-          ¡Lo normal! – dijeron al unísono.
-          ¿Qué significa lo normal?
-          Mmm – junté sus orejas y empecé a detallarles las cosas que yo consideraba “normales” en nuestra relación, al momento en el que terminé de contarles, vi sus rostros con dos grandes bocas abiertas en ellos.
-          Eres genial Saya… 
 
Toda aquella noche, Hagi y yo estuvimos bebiendo en mesas separadas, hombres con hombres y mujeres con mujeres.  Eran cerca de la una de la mañana cuando las chicas me propusieron algo, ni siquiera tuve oportunidad de negarme, cuando me jalaron y me llevaron a otro lado. Ambas, Maurice y Lilly, me metieron en un dormitorio y me sentaron en su tocador, me trenzaron un par de extensiones de cabello negro y empezaron a adornarme la cabeza con cintos rosados. Lilly revolvía su guardarropa mientras que Maurice pintaba mi rostro con polvos translúcidos y un poco de rubor compacto, prosiguió, untando mis párpados con sombras rosadas y luego delineando mis ojos de negro, finalizó con el labial de tono rojo vivo sobre mi boca. Lilly me adornó con joyas y me mostró un traje de color rosado y blanco, aquel vestido llevaba infinidad de encajes; al principió me negué a ponérmelo pero ellas insistieron hasta que me lo vieron puesto. Para terminar, me dieron un par de pantimedias blancas con blondas en los bordes superiores y con las sexy ligas de siempre, un par de tacones con los que ni siquiera podía andar demasiado bien, completaron mi atuendo. 
 

Salí de allí rumbo al granero con la condición de que a la mañana siguiente les contara todo lo que haría aquella noche con Hagi. Entré a la bodega y él aún no llegaba, tenía miedo de que llegase ebrio y se arruinara lo que planeaba para esta noche. La cama de paja estaba tendida entre las estrechas paredes de madera, cuando me agaché para palparla, escuché como retiraron la puerta del cuarto, al voltearme, Hagi se encontraba parado ante mí. 
 
-          Saya… hace mucho que no te veía vestida de ese modo.
-          En realidad no es mi culpa, esas chicas se emocionaron y empezaron a ponerme adornos cual árbol de navidad, tú sabes cómo…
Hagi me enredo entre sus brazos, sus ojos prendidos en los míos no parpadeaban ni mostraban reacción, sólo podía sentir su mano acariciando mi cintura y posteriormente mis caderas, entonces no pude contenerme y me arrojé hacia él, enrollando mis brazos en su cuello y besándolo con una pasión que me desgarraba, sentí a Hagi hacer lo mismo, arrojándome hacia la paja y haciéndome el amor toda la noche.
-          Saya, detente…
-          Qué… que dices, porqué…
-          Porque esto no es real, despierta mi dulce Saya…
 
Y entonces desperté, estaba yo sola, aquí, encerrada en un enorme tubo, inundada con líquido denso de aspecto azul acuoso, desnuda y atrapada entre cables que seguramente me suministraban dosis de sangre y alimento artificial, sus rostros a través del cristal eran reconocibles, era aquella niña pelirroja y los demás detrás de ella, quirópteros seguramente… Qué tonta, pensé, y una vez vi toda la cámara, destrocé los cristales y salí de aquel inmundo líquido.
 
-          Dime Anastasia, crees poder matarme ahora.
 

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